jueves, agosto 6

de la Unión

Martes

El día transurre normal para ellos. Hay que hacer siempre la excepción del ellos con lo que viven, amigos. Los boulevards parecen aumentar cada día que amanece. No es, sin embargo, esto verdad. La gente, se podría excelentemente decir, es la misma que va poniendo cada baldosa rojiza para pisarla inmediatamente después. Condenan -o prolongan, acaso- un descanso con sabor a emancipación. Yo no estoy aterrado, al contrario de mis colegas que ya huyeron. Leí sobre una nación así alguna vez. Fue, más bien, una oportunidad terroríficamente encantadora recibir la noticia de mi programación para un vuelo directo a Milla, hace una semana. Ya con siete días, la comodidad de Nabre empieza a sentarme la barba.

a.makario

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