lunes, septiembre 7

Con ropero y corbatas

La vejez es el repaso de tu vida. Analizas si valió (aunque siempre vale) o no vivir austeramente o desbordantemente.

Conocí a un anciano cicatrizado de pies a cintura y de cadera a cabeza. Me contó que la providencia de la vida está enmarcada en la forma analizable de disfrutarla. No le entendí ni un pepino, claro, y quizá él solo trataba de impresionarme con palabras venidas a menos. Capté, y gracias a Dios eso sí, el mensaje escondido entre sus arrugas resaltadas con plumón indeleble. Uno de viejo, recuerdo que dijo, ve consumándose verdadero lo que de joven previó que pasaría. Este anciano me planteó, según el sano juicio que aún posee, su pululante teoría de la vida.

-La vida, desconocido hijo mío, es el baile de fin de vacaciones que siempre hemos soñado tener

Cada vez que escucho a alguien ostentar llamar mi atención con anuncios tan arriesgados, termino por darle totalmente la razón y por abyectarme a proyectar una imagen sumisa.

Prosiguió.

-La primera pieza de ese funesto recital será la que marque el destino de la noche; luego, ya embalsamados en la psicodelia, daremos los primeros pasos o al menos moveremos ferverosamente de un lado a otro las piernas, acaso aclimatándonos a la bruma de la niñez; listos ya, encaminados ya, experimentados ya, la medianoche de la fiesta, con o sin pareja, se tornará un antro de la poca cordura que queremos tener en esa instancia de la vida, la juventud, plenísima; al final, desordenados en cada aspecto de nuestra vestimenta, 'sentaremos cabeza', como jocosamente se dice, abatidos pero felices de lo hecho con nuestros movimientos.

a.makario

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